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imagenes Cocksucker Blues: la película que compromete a los Rolling Stones y Mick Jagger sacó de circulación

El filme refleja el detrás de escena de la gira de la banda en 1972 por los Estados Unidos, y refleja que el mandato “sexo, drogas y rock and roll” fue asumido por los músicos con particular empeño. Retrato de los excesos. Disponible en YouTube "Si la mostramos, no nos dejan entrar más al país", dijo Mick Jagger. Tiene todos los elementos para convertirse en una película de culto, pero pasó inadvertida. En efecto, el documental de Robert Frank (1924-2019) Cocksucker Blues, sobre la gira de The Rolling Stones en 1972, está casi olvidado. Filmado en el estilo cinema vérité y encargado por Jagger al cineasta, terminó siendo una incómoda mirada carente de belleza estética y hasta de sensibilidad sobre la trastienda de ese tour norteamericano. Escenas pesadas de drogas, sexo grupal y algo de rock and roll dejan una sensación de profunda decadencia. “Es una película jodidamente buena, pero si la mostramos en los Estados Unidos nunca más nos permitirán entrar en el país”, le habría dicho Jagger a Frank, a poco de verla. Las escenas los incriminaba para un posible proceso por tenencia y consumo de drogas y alguna que otra cosa más. El conflicto llegó a los tribunales, que le dieron la razón a Jagger cuando reclamó los derechos de autor porque había sido él quien había encargado la película y logró que se prohibiera su proyección pública, aunque con una cláusula que permitía su exhibición estando Frank presente siempre y cuando no excediese las cinco proyecciones al año. Por supuesto que hubo algunas copias piratas en VHS durante los años '80, hasta que prácticamente desapareció y, salvo los organizadores de algunos festivales no comerciales, nadie la recuerda. Una escena de "Cocksucker Blues" bastante elocuente. Una escena de "Cocksucker Blues" bastante elocuente. La gira de los Stones del ’72 (dos meses, 30 ciudades) era especialmente esperada en los Estados Unidos. Llegaban con muy buen material de sus discos Sticky Fingers (1971) y Exile on Main St. (1972) (cuyas fotos de portada son precisamente de Robert Frank) y además tenían que resarcirse de su último tour, llevado a cabo en 1969, que acabó el 6 de diciembre con el trágico festival gratuito de Altamont, con cuatro muertos. Entre ellos, Meredith Hunter, víctima de un asesinato a manos de un Hell’s Angel, quienes tenían a cargo la “seguridad”, que quedó registrado por la mejor película sobre la banda, Gimme Shelter, que dirigida por Albert y David Maysley documenta la última semana de la gira por ese país. Los Stones prepararon para el tour un despliegue especial. Entre otras decisiones que tomaron, contrataron a dos cineastas muy diferentes, Robert Frank y Rollin Binzar, que produjeron resultados tremendamente divergentes: la oscura Cocksucker Blues por un lado y la políticamente correcta Ladies and Gentleman por el otro. Además, las crónicas del periodista de Rolling Stone Robert Greenfield terminaron en el excelente libro Viajando con Los Rolling Stones. Cocksucker Blues (nombre inspirado en el último tema que los Stones grabaron para su anterior sello, Decca) fue una especie de detrás de la escena que revela no sólo los excesos, tan comunes por cierto en aquellas giras, sino también los tiempos muertos, algo que nadie o pocos imaginan que se vivía en la gira de la mayor banda de rock del mundo y que el film lo registra con lujo de detalles. El cineasta contó acerca de esta experiencia: “Vivíamos en una burbuja, sin contacto con el exterior ni tampoco sabiendo en qué ciudad estábamos”. La imagen facilitada por el Canal 5 francés muestra a los Rolling Stones en el estudio de grabación de la villa "Nellcôte". La banda grababa "Exile on Main St." en un un clima que se reprodujo durante su gira posterior. /Foto EFE/Dominic Tarle La imagen facilitada por el Canal 5 francés muestra a los Rolling Stones en el estudio de grabación de la villa "Nellcôte". La banda grababa "Exile on Main St." en un un clima que se reprodujo durante su gira posterior. /Foto EFE/Dominic Tarle Frank tenía acceso libre y su técnica consistía en filmar todo con cámara en mano tratando de pasar inadvertido, viendo y escuchando sin intervenir. Fue una gira con muchísimas drogas y además de las secuencias de gente inyectándose en cámara o consumiendo cocaína (en un momento aparecen Jagger snifando coca de la hoja de una sevillana, en los camarines y Mick Taylor fumando marihuana) se sumaron unas escenas de sexo en el avión de la banda con el encendido aliento de varios “pasajeros”, entre ellos los Glimmer Twins, que no obstante no dejan de dar una sensación de “prefabricado”. Greenfield revela en su libro que “Frank se acercó a una groupie y le dijo que necesitaba para la película que tuviera relaciones con alguien en el avión”, tal vez en busca de que la escena justificara que el título fuera El blues del (o la) chupapito. Esa sensación también se percibe cuando Keith Richards y Bobby Keys tiran un televisor por el balcón hacia el patio interno del hotel. Menos espontáneo imposible.